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Medellín le apuesta a la ciencia

<CRISTINA DE LA TORRE 19 DIC 2016 - 09:00 PM

Medellín le apuesta a la ciencia

 Ha sido esta ciudad pionera en trasplante de órganos; liderada por Francisco Lopera, en neurociencia para buscar la cura del Alzheimer; en investigación biológica proyectada a salud, biodiversidad y ciencias agrícolas, con las tecnologías más desarrolladas. No sorprende, pues, que sea ésta la única capital del país en otorgar premio oficial a estudiantes universitarios y profesores destacados en investigación. Y a una vida de entrega al conocimiento y la innovación que, tras 11 años consecutivos, recayó esta vez en la médica Maria Patricia Arbeláez. A fuer de estímulo adicional, el Gobierno de Medellín y la Academia Colombiana de Ciencias crearon la agencia Sapiencia, con impacto sobre el modelo pedagógico en la escuela y presupuesto de $85 mil millones para 2017.

Exalta la doctora Arbeláez la investigación como núcleo de excelencia en la academia, y la creación de semilleros de investigación en la Universidad de Antioquia. 105 a la fecha. Subraya la dimensión interdisciplinaria de la investigación, que termina por salvar fronteras entre biología molecular, epidemiología, antropología y economía; “tal como lo demanda la complejidad de los problemas que nos aquejan como sociedad y que permiten proyectar nuestros hallazgos a la comunidad internacional”. Para el desarrollo, agrega, es imprescindible el conocimiento. Y éste —se sabe— demanda recursos que Colciencias mezquina y el investigador Darío Valencia entiende como deriva de un Estado sin políticas de promoción de la ciencia o de estímulo a la inclinación científica en la educación. Mientras Corea del Sur invertía en 2013 el 4.1% del PIB en investigación, no pasa Colombia del 0.2%. El país asiático presentaba en los años 60 el mismo nivel de desarrollo de Colombia. Aquel es hoy una potencia económica y Colombia sigue detenida en el subdesarrollo.

Nuestra Corporación para Investigaciones Biológicas (CIB), verbigracia, trabaja en la frontera del conocimiento y al borde del precipicio financiero, escribe Moisés Wasserman. Por falta de financiamiento de Colciencias, como todos los centros de su especie en el país, vive mirando al abismo. En los dos últimos años, los recursos girados a la CIB se desplom<iframe  src="http://nota.elespectador.com/nodes/columnaelespectador/2016/12/n-671175.html" width="100%" height="300" scrolling="0" frameborder="0" ></iframe>aron de $4.000 millones a $600. Estocada de muerte contra la institución que en 46 años ha formado centenares de investigadores comprometidos con la divisa de poner la ciencia al servicio de la vida. A la cabeza de este centro de excelencia en el mundo en microbiología médica estuvo siempre Ángela Restrepo, miembro de la Misión de Sabios en 1994. El salvavidas vino, por milagro y casi todo, de universidades y empresas particulares.

 

Ya se recordaba en este espacio que el Hospital San Vicente de Paul, patrimonio moral y científico de los antioqueños y de Colombia, pionero en trasplante de órganos en América Latina, se vio el año pasado al borde del cierre. Le burlaban sus deudas las EPS, y el Gobierno, ni las obligaba a pagar ni giraba él mismo lo debido. Hace 53 años practicó este Hospital el primer implante de mano. El mundo registró la hazaña con asombro, y las que le siguieron. Hitos en la historia de la medicina. Colciencias asfixia a la CIB, como el Ministerio de Salud, a cientos de hospitales en el país.

Aplausos a la apuesta de Medellín por la ciencia. Ojalá se replicara su ejemplo en otras ciudades. Y se unificara el reclamo airado de todas al Gobierno para que financie a derechas actividades que son opción de vida para la paz. Feliz navidad a mis pacientes lectores, y hasta la vista en enero.

 

 

<iframe  src="http://nota.elespectador.com/nodes/columnaelespectador/2016/12/n-671175.html" width="100%" height="300" scrolling="0" frameborder="0" ></iframe>

 

 

Superará los $ 7 billones y "significará más ingresos para las familias caficultoras": Minhacienda.

Con un precio superior a los 7 billones de pesos (unos 2.286 millones de dólares), el valor de la cosecha de café de este año será el más alto de la historia del país, indicó el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas.

Al anunciar esta noticia, Cárdenas destacó que el superar los 7 billones de pesos “significa más ingresos para las familias caficultoras”, hecho que, además, “irriga ingresos a todas las zonas cafeteras del país”.

Según cifras oficiales dadas a conocer esta semana, a pesar de las adversidades climáticas que ha atravesado el país este año, la producción cafetera en octubre alcanzó los 14 millones de sacos, que actualmente se venden a más de un millón de pesos la carga (unos 326 dólares).

La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) informó que esa producción creció el 3 por ciento en los últimos 12 meses, al pasar de 13,6 millones a 14 millones de sacos de 60 kilos.

(También: Cuentas claras / Canasta más pesada, pero no más llena)

El Ministro explicó, en ese sentido, que la producción “es el doble de la que había en Colombia para marzo del 2012; las inversiones en renovación y modernización del parque cafetero han sido altamente rentables”.

Por ello, ahondó, “debemos seguir con la renovación, no se puede pensar que es solo cuando haya una dificultad, debe ser un programa permanente. Todos los años tenemos que ir renovando y así mantener el parque cafetero en óptimas condiciones”.

Cabe recordar que la meta del Gobierno nacional sigue siendo producir 20 millones de sacos de café para el año 2020.

No obstante, la Federación manifestó que entre enero y octubre de este año la cosecha cafetera disminuyó un 1 por ciento con 11,3 millones de sacos frente a los 11,4 que se produjeron en los primeros diez meses del año pasado.

En agosto, el gerente de la FNC, Roberto Vélez, dijo que el fenómeno del Niño ha ocasionado la pérdida de 500.000 sacos en el 2016.

En lo que va corrido del año, las exportaciones suman 10,1 millones de sacos, 3 por ciento menos respecto a los 10,4 millones vendidos en el extranjero entre enero y octubre del año pasado.

(Además: 'Estamos viviendo la resurrección del campo': Aurelio Iragorri)

Mientras tanto, las ventas de café al exterior registraron un repunte de 6,4 puntos en octubre pasado con 1,24 millones de sacos frente a los 1,17 millones exportados en el mismo mes del 2015.

Además, el Ministerio de Agricultura reveló que el Gobierno, con el programa ‘Colombia siembra’, ha destinado 1,6 billones de pesos entre el 2015 y el 2016 para tener cultivadas 185.000 nuevas hectáreas y reducir el gasto de las importaciones alimenticias.

 

Colombia científica, un contrato sin firma

CIENCIA 4 NOV 2016 - 7:25 PM

El proyecto durará cinco años

Colombia científica, un contrato sin firma

Esta iniciativa del Mineducación, que se oficializará en el 2017, aún no cuenta con documentos públicos que la respalden. Para algunos miembros de la comunidad científica, el programa es “improvisación del Gobierno”, pero para su coordinador, Víctor Hugo Malagón, el evento de presentación fue de socialización y no de lanzamiento para tratar de vincular el sector productivo con la ciencia.

Por: Lisbeth Fog

 
El economista Víctor Hugo Malagón es el coordinador de Colombia Científica. / Cristian Garavito

Hace unos días el ministro de Educación (e), Francisco Cardona, presentó en sociedad un programa que ofrece 90 becas de doctorado, 100 de maestría y el apoyo a ocho proyectos de ciencia, tecnología e innovación, cada uno con 20 mil millones de pesos. Gracias a un préstamo del Banco Mundial, que se oficializará en enero de 2017, Colombia Científica dispondrá de $234 mil millones –más de las dos terceras partes del presupuesto de Colciencias en 2016– para dos programas: “Pasaporte a la ciencia”, que enviará a los mejores estudiantes a cualquiera de las 500 mejores universidades del mundo según el escalafón de Shanghái, y “Ecosistemas científicos”, unas alianzas que deberán empezar a formarse con universidades nacionales y extranjeras, empresa privada y centros de investigación.

Estas alianzas estratégicas podrán presentar proyectos en temas que han sido priorizados como alimentos, energías renovables, sociedad, salud, nanotecnología, biotecnología y tecnologías de la información y las comunicaciones.

Algunos miembros de la comunidad científica, que prefirieron quedar en el anonimato, opinan que haber anunciado el programa sin que haya documento público que lo respalde y sin haber formalizado el préstamo, demuestra “nuevamente improvisación por parte del gobierno”. Además se preguntan dónde está la gobernabilidad del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación por parte de Colciencias, cuando es el Ministerio de Educación el que lidera el programa. El Espectador conversó con el coordinador de Colombia Científica, el economista Víctor Hugo Malagón.

¿Existe el documento que respalde Colombia Científica?

Sí los hay. Son documentos con toda la fortaleza, pero están a la espera de su ratificación para publicarlos.

¿Por qué lanzaron el programa sin tenerlos listos?

El evento fue una reunión de socialización y no de lanzamiento. Lo que quisimos fue disponer a las universidades, el sector productivo, centros de investigación y de innovación para que empiecen a pensar en sus proyectos de desarrollo, doctorales y sus alianzas para ganar tiempo en términos de la constitución futura de esas alianzas, propuestas y candidaturas que se consolidarán cuando se tengan los recursos para lanzar la convocatoria formal.

¿Pero sin términos de referencia como pueden esas instituciones empezar a formar las alianzas?

Los términos de referencia no podrán salir en tanto no esté consolidado el crédito con el Banco Mundial. Estos son meses de socialización del modelo que se quiere constituir. No abriremos convocatoria hasta tener la claridad de los recursos con el crédito de la banca multilateral.

¿Cuáles son las entidades que respaldan Colombia Científica?

Colciencias coordinará el componente de “Ecosistemas científicos”; Icetex estará al frente de “Pasaporte a la ciencia”; el Ministerio de Educación es la sombra que lanza la política y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo tendrá la responsabilidad de la articulación con el sector productivo. El crédito está en cabeza del Icetex.

¿Cuál es la diferencia de este programa con lo que hace Colciencias?

La primera es la magnitud de la convocatoria. La segunda, es que yo valoro la vinculación con el sector productivo y la necesidad de ponerlo a dialogar con la academia en un escenario de creación de conocimiento en ciencia, tecnología e innovación. La tercera es la estructuración de las alianzas y los miembros que deben ser parte de las mismas.

¿Son esos dos los programas que necesita el país para fortalecer su Sistema Nacional de Ciencia?

Hay dos temas. Primero, una gran prioridad hacia la formación que se ha querido construir de la mano de los agentes relevantes alrededor de la ciencia y la tecnología y me refiero al mundo de la educación superior, universidades y centros de investigación. Ningún recurso invertido en la mejor formación del capital humano será suficiente en países como el nuestro. Y segundo, la participación del sector productivo debe ser pertinente y dentro de los ecosistemas científicos parte de los rubros financiables será para formación de alto nivel en programas nacionales.

¿Cuánto durará el programa?

La ejecución de los recursos, una vez se autoricen, será de cuatro años. El desarrollo de los proyectos será de cinco años. Los recursos que se van a invertir deben generar el desarrollo de unas alianzas tan fuertes con distintas fuentes de sostenibilidad que nos permitan pensar que no se van a morir cuando no haya recursos de este programa. Yo aspiro a que tengan permanencia y continuidad.

¿Mientras se firma el crédito están aprovechando para redactar las convocatorias de tal manera que sea simultáneo el día de la firma y la apertura de las mismas?

Efectivamente, ese es el mensaje. Sería irresponsable lanzar términos de referencia antes de tener la certeza de la apertura de la convocatoria. También sería irresponsable esperar hasta enero para tener las convocatorias para que los actores se enteraran de los avances del programa. Seguiremos comunicando a las universidades acreditadas del país a que sigamos reflexionando y haremos jornadas en las regiones. La retroalimentación es pertinente para perfeccionar la construcción de los términos de referencia. Las alianzas llegarán mucho más fortalecidas.

¿Cuál ha sido el aporte de las universidades y empresas que han escuchado sobre el programa?

Por un lado es la evidencia de que todos los escenarios que hemos creado para propiciar el diálogo universidad-empresa-Estado han sido insuficientes. Y (que esté listo) el diseño de los instrumentos jurídicos para la conformación de las alianzas, así como los temas administrativos y operativos.

¿Cuál será el aporte de este programa al país?

Armonizar los lenguajes de lo académico y del sector productivo

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